sábado, 23 de octubre de 2010

Mis camEllos.

Son las 5 de la mañana, acabo de llegar de fiesta, y he llegado a casa con la "Cerca" el primer adelanto completo de Ellos en la cabeza; por suerte... ¡no consigue salir de mí!

El caso es que con Ellos yo siempre he tenido una buena relación. Quiero decir, siempre los he tenido ahí, en la recámara. Es como esos buenos amigos que aunque les des un poco de lado siempre estarán ahí para sacarte adelante.

Mi historia con Ellos empezó más o menos (no lo recuerdo exactamente muy bien) en 2003 o así. Recuerdo que a finales de ese verano, en el canal local de Andújar echaban Fiesta TV (sí, ese canal cani) en el que se colaban algunas cositas que a mí me llamaban la atención. Por esa época yo seguía muy flipado con el One de The Beatles, mi regalo de reyes de hacía dos años, e internet no había llegado a mi casa aun. El caso es que una vez vi un videoclip en que unos chavalines se reían de un muerto en su ataúd porque a este no le había ido muy bien en su "exitosa" vida. Pues eso, que a mí con 13 años, y con lo poquito que llegaba a casa de música diferente, eso me flipaba. Recuerdo mañanas enteras esperando poder volver a escuchar otra vez esa canción (¡sí, era Campeón!) y tener que tragarme a gente como Antonio Orozco o Melendi que ya por ese tiempo me resultaban un poco cansinos.

 
¡Que hijos de puta, ponen a Cecilia Freire en su videoclip para ponerme aun más!

Bueno, que nos desviamos. Este era el videoclip que yo deseaba ver cada mañana de los últimos días de verano. La sorpresa llego cuando ese mismo mes, mi hermana se las apañó para que mis padres nos compraran una tarjeta de estas de internet para un mes (o algo así, la verdad es que a mí por esa época me importaba bien poco esto de la World Wide Web). Yo sólo le pedí a mi hermana que me pusiera a descargar esa canción, que hiciera lo que fuera, pero que descargara esa canción, que yo la quería. ¡Yo creo que tardó eso más de una semana en descargarse por el mítico Kazaa de esa época! Pero la espera consiguió su recompensa, ¡por fin tenía esa canción para mí!

Ahora es cuando damos el primer salto en el tiempo. Como todo, ese mes de internet acabó, y a mí, como he dicho antes, me importó bien poco. Yo estaba más interesado en ganar el partido de fútbol de por las tardes en el parque, o de conseguir los primeros besos (intentos fallidos, por cierto) de las muchachas en el instituto, o de conseguir una Play2... digamos que era la adolescencia, edad en la que uno se fija en otras cosas. 
Nos situamos en las navidades de 2006; y yo las pasé en Barcelona para celebrar el nacimiento de una nueva prima (la mejor prima del mundo, por cierto) y de la que puedo decir que su padre, además de mi tío, es un amigo y mi "gurú" musical. Por esa época, yo estrenaba el MP3 que mis padres me compraron para Reyes pero que me dieron por adelantado para que lo disfrutara mucho más. Pues bien, este tío del que les he hablado antes, al ver que yo tenía "Campeón" de Ellos en el mp3 se sorprendió bastante (mucho, diría yo) de ver como un niñato de 15 años tenía en su mp3 ese grupo del que nadie sabía nada. Por suerte, él tenía el disco de esos "chavalines que se reían de un muerto en su ataúd" y me lo pasó enterito a mi mp3. ¡Les aseguro que fue uno de los mejores regalos de Reyes que me han hecho nunca! ¡Para alguien que por esa época ya empezaba a sufrir los primeros amores y desamores, canciones como "Cuélgalo", "Imposible" o "Dicen que te vas" le resultaban perfectas! 
Tuve unos meses en los que Ellos y Quique González, junto a Sidonie y Lori Meyers (estos gracias a mi hermana) eran lo único que sonaban en mi mp3. Como verán, no podía hablar de música con nadie, eran como mis pequeños tesoros, sólo para mi disfrute.

Es aquí cuando damos el segundo salto en el tiempo, y nos situamos a finales de 2009. No volví a buscar nada más de Ellos; tuve una época (3 años, casi) en la que sólo me interesó Bruce Springsteen, Bob Dylan y profundizar más en mis adorados Beatles. Sin embargo, esta pasada Navidad, este mismo tío del que les hablo me habló de que Ellos había sacado un disco nuevo el año anterior (2008) y que además había conseguido su primer disco. La curiosidad me pudo, y gracias a Spotify y a él, conseguí obtener los dos nuevos discos de los "chavalines que se reían de un muerto en su ataúd". 
Aquí es donde de verdad Ellos empiezan a ser importantes para mí. ¿Por qué? Porque nada más acabar la Navidad entré en una depresión de caballo (por diversas causas) que me tuvo encerrado en casa cerca de tres meses con un miedo atroz a salir a la calle, a relacionarme con la gente. Si paseaba y alguien me miraba, llegaba a casa casi llorando y con ataques de ansiedad (¡a mí! ¡que nunca he conocido lo que es la vergüenza!). Gracias la ayuda involuntaria de Ellos, y escuchando sus tres discos, puedo decir que salí de la depresión. Sí, es cierto que si dijera que sólo ellos me curaron sería muy exagerado, y estaría mintiendo, pero canciones como "Fin de emisión", "Paso de ti", "Diferentes", "Dicen que te vas" o "Algún detalle" ayudaron a que saliera adelante.

Por eso es por lo que soy tan "talifán" de Ellos. Y el que no me quiera creer, que no me crea, pero esto queda escrito en este blog, donde todas las cosas que he escrito tienen relación con mi vida y mi realidad.

Sin más, les doy las gracias a Guille Mostaza y a Santi Capote por ser, por siempre, Ellos. Aquí siempre tendrán un fan.

P.D: Y pedirles perdón por no tener ninguno de sus discos originales y por no haberlos visto aun en concierto. De lo primero es culpa mía, por tener menos dinero que el que se está bañando. De lo segundo no tiene nadie culpa, estoy seguro que los veré en Málaga el 16 de diciembre.

P.D2: El 2 de noviembre, para los dejados como yo, sale el nuevo disco de Ellos a la venta, así que todo el mundo a comprarlo. Aquí les dejo "Cerca", el single que no consigo quitarme de la cabeza.

Buscar más artistas como Ellos en MySpace Music

jueves, 30 de septiembre de 2010

He Would Have Laughed

Ese Gordon resultó ser otro más. Ciertamente nuestro primer contacto fue interesante; se acercó a mí sólo para decirme que mi camiseta de arcoiris lluviosos molaba y me hizo tanta gracia que le invité a que se sentara y que acabaramos juntos nuestro tercer café de la mañana. Más que nada era una compañía, ni buena ni mala, pero sí una compañía visto lo deprimente que era esa cafetería.

El caso es que en un principio me pareció una persona con la que poder mantener una conversación. Me preguntó que estaba escuchando y se sorprendió de que le dijera... mmm... bah, da igual, no me acuerdo de lo que estaba escuchando en ese momento. Se ve que le gustaba ese grupo, porque se puso muy nervioso, no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que no hablaba con mucha gente con gustos parecidos a los suyos. La conversación siguió su curso normal, salvo que cada vez que intentaba dárselas de interesante, yo ya conocía por dónde iba a salir, ya conocía a ese grupo, a ese escritor, nada de lo que me dijo fue nuevo para mí, y en ese momento el pobre ya no podía más, le iba a dar un ataque de nervios. Por un lado estaba excitadísimo por tener alguien con quien hablar, y por otro, yo notaba como me miraba casi con odio; parece que no soportaba que hubiera alguien que conociera más cosas que él.

Sí, confieso que yo lo maté. Pero fue un asesinato totalmente involuntario y que ayudará a todos. El primero a él, que por fin se dio cuenta de quien era, quiero decir, se dio cuenta de quien no era.

El golpe de gracia llegó cuando me preguntó mi nombre y yo le respondí. Ahí, acabó por desfallecer no sin antes escribirme en un papel la dirección de un tal Filippo que estaría encantado de conocerme.
Acabo de salir la casa de ese tal Filippo y es la persona más interesante que he conocido nunca, no sé como serán los demás, pero a mí este Filippo me encanta.

Por cierto, mi nombre es Sabina y maté a Gordon Comstock. El mismo Gordon Comstock que me dio vida.

martes, 31 de agosto de 2010

Half a person.

[Es un tío muy especial. Raro en muchos aspectos, ¿sabe lo que quiero decir? Por ejemplo, cuando yo le conocí. Cuando le conocí pensé que era un snob. Sí, un jodido snob de mierda. Eso es lo que pensé. Pero no lo es. Es sólo que tiene una personalidad muy original y cuesta un poco llegar a conocerle bien.]

Holden Caulfield 

Llegaste a casa, cogiste el primer trozo de papel que encontré, y sólo diste con este boli, que morirá antes de que puedas terminar de contar todo esto. Lo que te pasó hoy no sabes si volverá a pasar, es más, no sabes si de verdad quieres que se repita, si te gustó o si por el contrario ha sido la experiencia más asquerosa que has tenido nunca. Puede que incluso sea la más enriquecedora, o que mañana ni siquiera la recuerdes. Sin embargo, lo hiciste. 

Sí, dilo, disfrutaste mientras todo ocurrió. Era lo que estabas deseando. Sólo necesitaste que alguien te dijera lo que eras, que te destrozara, que te hiciera el corazón trizas, que tumbara todos los pedestales donde tenías todos tus mitos. En definitiva, alguien que te dijera la verdad a la cara, que te hiciera ver que no eras más que un simple "intento de"; ¡Sí! ¡Sólo eres eso! ¡Seguro que hasta Sally te rechazaría! 
No te diste cuenta de que eras la última persona con la que alguien interesante se pararía a hablar hasta que ella no te lo dijo. Pero no te preocupes, todavía no es lo suficientemente tarde. Aun puedes disfrutar de tu verdadero yo unos pocos minutos antes de tu muerte, ¿era eso lo que querías? ¿no? Pues ya te has encontrado. Has necesitado que alguien, que ella te diga todo eso, y al final eres tú. ¿O deberías decir que eres ella? Bah, ya da igual, ahora sólo tienes que disfrutar de tu agonía hasta que venga el Fadux Odenrick.

No malgastes tus últimos suspiros en decirme que al final encontraste a Sabina, ya sabía que todo esto iba a ocurrir. Y no te preocupes, ya preparé tu réquiem. Todo está preparado para despedir al mayor idiota que pisó La Tierra. Al menos todo el mundo podrá presenciar la despedida más preciosa que se haya visto nunca.

P.D: El boli ha sobrevidio. Tú no lo harás.

I can't hate you for being just what everybody thinks you are...

sábado, 28 de agosto de 2010

Ham 'a' cuckoo

Definitivamente, lo que le hacía sentirse mal para consigo mismo y con todo lo que le rodeaba era la mediocridad y el hecho de que todo siempre fuera igual. No había nada a su lado que se presentara como una novedad a su aburrida vida. Necesitaba alguien, algo, lo que fuera, a lo que agarrarse; no podía resignarse a acabar así, sin poder disfrutar de algo nuevo que le alegrara y le motivara pasa seguir adelante. Lo encontró, estaba latente dentro de él desde ese regalo de reyes de 11 años. Sólo tenía que sacarlo a la luz, vivir como quería.

Sin embargo, aunque ser así le encantaba, muchas veces se sentía sólo. No podía ser verdad que no hubiera nadie más allá de su "extravagancia". Y era cierto, sólo tenía que buscar, perseverar, y al final, llegarían a él.

Su felicidad se encontraba en el corazón de los demás. Sólo debía encontrar a la gente justa, en el momento más inesperado y sumarla a la demás gente interesante que conocía para volverse invencible.

Epílogo
[Nanananananananana campeón.
Nanananananananana campeón.
Quiero ser como tú, ser tu amigo, campeón.
Quiero salir contigo, campeón.]



miércoles, 18 de agosto de 2010

¡Estos narradores!

Buenas, me llamo Oliver y en esta entrada seré su narrador. Pueden estar tranquilos, tengo mucha experiencia en el negocio. Mi primera narración fue un cuento infantil, típico narrador omnisciente neutral. No guardo buenos recuerdos de aquella época pero por algún sitio había que empezar. Una vez que tenía prestigio suficiente los escritores requerían mis servicios sin parar. Yo narré Los Pazos de Ulloa. Me sentía libre. Se me permitía expresarme libremente e incluso ridiculizar a esos personajes acaparadores. Si, acaparadores. Ellos siempre atraen la atención. ¿Y qué pasa con nosotros los narradores? Claro que nuestro trabajo es narrar, por eso yo narraré. Lori me ha hecho este encargo, por eso estoy aquí, pero como ya tengo una reputación también tengo derecho a expresarme, a ser el protagonista de mi oficio. Aquí yo soy el que manda, yo soy el Dios de la literatura. Yo decido que es lo que puedes saber y lo que no, elijo quién merece ser bien visto y quién merece ser odiado.

Carlos se miraba en el espejo. Si observaba sus ojos durante un rato quedaba hipnotizado, no podía apartar la vista y al mismo tiempo dejaba de reconocerse. Su cara se difuminaba en un segundo plano y parecía…


¡Pues vaya un engreído! Ahí lo tenéis, mirándose al espejo. Parece que no tiene nada mejor que hacer. Si narrase mi propia vida sería mucho más interesante. Pero claro, ¿a quién puede interesarle la vida de un narrador? Pero si estás dispuesto a leer esta entrada yo puedo obligarte a leer mi vida porque será lo que te narre.


Llevo varios días con dolor de cabeza pero hasta el jueves no puedo ir al médico. Hace tan sólo un par de 
horas que me tomé la última pastilla. Tendré que esperar.


…en la cama escuchando el sonido del reloj que le hace pensar que ese día no acabará nunca.


Pues puede que él no lo sepa pero se lo digo yo: Ese día no acabará, al menos no para él. Estoy harto, soy demasiado importante para rebajarme a este nivel. No voy a seguir narrando. No pienso terminar esta

Emma Coneja


P.D: Esta Emma Coneja, siempre será una caja de sorpresas infinitas...

martes, 10 de agosto de 2010

Book of stories

Hacía demasiado tiempo que no leía nada. Traía entre manos a ese autor que gustaba de cambiar y crear el lenguaje a su antojo, pero no conseguía sacar tiempo suficiente como para poder tratarlo con tranquilidad. Sin embargo, su malestar personal tenía una clara justificación; todo lo hacía por la causa más noble que había conocido el ser humano, lo hacía todo por el vicio.

Parecía que la búsqueda de su Yo podría llevarle más tiempo de lo que iba a durar su vida. No le daría tiempo a aprender, a descubrir, a conocer todo lo que quisiera, porque siempre había algo más. El estudio del hombre como culmen de la sabiduría y la belleza máxima era la más ardua de las tareas nunca conocidas. Aunque bueno, a Gordon al final la belleza no le interesaba tanto, ya se sabe que la belleza es un hecho pasajero salvo que seas retratado por Basil Hallward.

En esos pensamientos estaba inmerso esa mañana. Esa misma mañana en la que la náusea por no poder llegar más lejos de su cama le hacía sentirse aun peor consigo mismo. Estaba claro que a este paso no iba a encontrar nunca a su Yo. Tal era la opresión que sentía para consigo mismo, que en un arrebato de ira decidió lo que había a su lado. Con toda la calma que le fue posible concentrar, quemó todos sus discos de esos grupos tan poppies, todos los vinilos de Bob Dylan, todos los libros que tanto había amado no hace mucho tiempo, y cuando todo estaba envuelto en llamas, se arrojó al vacio desde el balcón de la habitación 7707.

Justo antes de llegar al suelo, lo pensó mejor y aterrizó suavemente justo al lado del bar para tomarse la primera pinta de cerveza del día. La verdadera Malta le gustaba demasiado como para acabar con todo y no poder volver otra vez.

Epílogo
[Nadie quiere que se acabe,
pero ha terminado el sueño]